domingo, 22 de setembro de 2013

“¿Con el Rey o con los cerdos?”


Texto bíblico. Lucas 15:11-20
 Qué prefieres, ¿Con el Rey, que es Dios; o con los cerdos, que es el pecado?, obviamente con el Rey; esta historia que nos habla de un padre con dos hijos, uno de los cuales -el menor-, le pidió su parte de su herencia y recordemos que la herencia no se entrega en vida de la persona, y este pedido prácticamente era como desear que ya el padre estuviera muerto; el padre entonces repartió sus bienes entre sus ds hijos, y el menor tomó su herencia –que para nosotros representan las bendiciones de Dios-, y se fue, aunque ni era el tiempo para ello, ni estaba con la motivación correcta, y empezó a vivir su vida de cualquier manera, la desperdició entre prostitutas y sus caprichos, hasta el punto que se quedó sin un céntimo de todo lo que el padre le había dado, es decir, acabó con la herencia que le habían entregado.
Al leer en el versículo catorce, nos damos cuenta que al tiempo que este joven desperdicia su herencia, el país al cual se había ido, entró en una grave crisis financiera; en este sentido Dios me mostraba que esto equivalía aquellos que se asisten al templo solamente buscando un favor especial de Dios, y al recibir esa bendición, simplemente se apartan del Padre Dios y lo dejan, en ocasiones por un empleo que han conseguido y piensan que les va a durar toda la vida, o que ese dinero, o que una novia, o ese matrimonio, que esas bendiciones les va durar para siempre y se olvidan que Dios es la fuente de toda bendición y al no contar con Él, ni les va a durar y seguramente no les va a ir muy bien. Dios nos muestra que aquellos jóvenes que se apartan de Él y lo dejan, su estado llega a ser peor que el primero (Lucas 11:24-26). La enseñanza en este día es:
1. Tú tienes una herencia –la cual es eterna-. Quizás algunos no lo crean porque viven en mucha escasez, o quizás porque viven solos; pero en realidad tenemos un Papá, que es Dios, y que es un Rey, que ha reservado para nosotros sus -hijos-, una herencia. La pregunta sería: ¿Qué haces tú con la herencia? ¿Lo mismo que hizo este hijo pródigo que se gastó todo? O ¿Has seguido con tu Papá Dios y disfrutas de las bendiciones diarias que Él te da y estás dispuesto a que cuando venga el Señor Jesús por segunda vez, puedas vivir de esa herencia eterna en los cielos? Porque tu cielo comienza aquí en la tierra. Aquel hijo pródigo, al verse sin nada va en busca de empleo, pero lo único que consiguió fue cuidar cerdos, y esto nos demuestra que su estado posterior, fue peor que el primero; así que este joven pudo probar de qué se trataba estar primero con el rey (su padre y su casa) y también con los cerdos; porque en su casa, había podido disfrutar de los banquetes que su papá ofrecía, y de todo el amor que su papá le daba, como así mismo de toda su herencia genética (la cual es de forma y de carácter), y que este joven no la entendía; pero el contraste era terrible, ahora ya no estaba en aquellos banquetes, ahora estaba prácticamente alimentándose de la “aguamasa” de los cerdos -postrer estado-; que es a lo cual equivale el pecado, ejemplo: la fornicación, que para aquellos que se dejan llevar por esto, les representa en el comienzo un banquete delicioso, pero después se convierte en una desgracia para la persona.
Este joven, no entendió que su herencia no podía malgastarla y que era un hijo muy amado por el padre, y abusó de su posición de hijo, para robarse una herencia y con ello, deshonró a su propio padre. Muchos jóvenes se ven con esa actitud, se apartan del Señor, se cansan de vivir bien con Dios, y cuando menos piensan ya su vida ha sido completamente derrochada y está ligado al mundo, y al pecado, y es cuando el diablo empieza a condenarles, y así el enemigo les hará ver que nunca podrán volver a estar como antes; así mismo este hijo pródigo se sentía tan mal, pero justamente esa posición de estar en esa situación, le hizo volver en sí. Muchos hoy día hasta que no caen en una situación similar y tan terrible, no reaccionan para entender que ya no pueden seguir así; ya no tienen para que seguir con ese pecado, o con tantas deudas, o con esa relación pecaminosa, y todo por causa de una mala decisión; y es entonces cuando entienden que tienen que volver al Padre; cuando no había necesidad de haberse apartado ni de tomar un riesgo innecesario, porque ¿quién le garantiza que no muera en ese estado? Hoy para algunos, esta puede ser esa segunda oportunidad que Dios les brinda, similar a lo ocurrido con ese hijo pródigo, quien al reaccionar, comienza a ensayar su discurso, qué le iba a decir a su padre.
2. Tú eres Su hijo. Esto te debe llevar a reaccionar que aunque te hayas ido a malgastar todas las bendiciones (la herencia) que Dios te dio, no por ello no puedes volver a la casa de Papá Dios, y que en caso de hacerlo vendrás como un siervo, porque eso no es gracia, sino que el diablo utiliza todo eso escudado en la Ley, para condenar a un hijo de Dios que ha fallado y hacerle sentir que ahora será como un siervo, cuando Dios sí te acepta por su gracia, que es un favor inmerecido y no te ve como siervo, sino como su propio hijo.
Este hijo pródigo al recapacitar sobre su situación decide regresar al padre, y cuando éste lo ve a lo lejos, lo reconoce, y seguramente su porte no era el de antes, ahora con su ropa raída y sucia, sin dinero y con un mal olor, no obstante, el padre sale corriendo a su hijo y lo abrazo, lo besa. Así hoy, el Señor está reconociendo a muchos que quizás igualmente habían caído y se habían apartado de Él. El joven le dice su discurso que había preparado, porque no había entendido que era un hijo. Es de imaginarse lo avergonzado que se sentiría después cuando su padre en lugar de darle una reprimenda, a cambio ordenaba vestirlo con lo mejor, y devolverle el esplendor que tenía antes de partir, haciéndole colocar su anillo para restaurarlo en su condición de hijo, cuando realmente él sabía que no lo merecía; así es Dios con aquellos que deciden volver, porque los ama y recibe de pura gracia.
Dios tiene para cada uno lo que le pertenece. Si este es tu caso, valora esa gracia de Dios en tu vida, y así nunca más volverás a pecar, porque vas a entender que tú eres hijo y que el Señor te ama, y que Dios no te quiere ver en ese estado, porque te ama. El hijo mayor -de esta parábola-, tampoco había entendido que era hijo, porque al ver semejante recibimiento, le reclamó duramente al padre, sin embargo, la respuesta del padre ante este reclamo no fue dura, sino que con amor le hizo ver que todo lo que tenía también a él, como su hijo fiel, era de él, le pertenecía., y este muchacho no se había dado cuento de ello; por esto, si vemos cómo es recibido un hijo pródigo, no envidiemos a nadie. Lo que Dios tiene para ti, es solamente tuyo, porque no eres su siervo, sino su hijo.
Conclusión. Ninguno mereceríamos estar delante de Dios, pero Él por su pura gracia nos recibe y nos da de su amor, y por ello, debemos adorar a nuestro Padre, agradecerle porque nos ha dado una herencia especial y es eterna y no necesitamos pedirle, porque Él lo hace y tenemos su “ADN espiritual”, y no debemos buscarle nunca por interés, y no preferir otras cosas por encima de Él. Hoy Dios quiere recordarte que tú eres su hijo y mereces todo lo que el Señor tiene para ti, porque Él no te condena, y no debes creerle al diablo, sino lo que Dios te dice a ti en este día. ¡Vuelve a casa!, porque Dios te espera con los brazos abiertos

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