domingo, 22 de setembro de 2013

Siguiendo a Jesús

 
Texto bíblico. Lucas 14:25-26
 Muchos siguen a Jesús por necesidad, y otros por interés, y aun desde la antigüedad así lo hacían (Juan 6:2); entonces la pregunta sería ¿por qué sigues a Jesús? ¿Por sus milagros? ¿Por necesidad? En el texto (Lucas 14), leemos que una gran cantidad de gente seguía a Jesús; no obstante él era consciente de por qué lo hacían, entonces les expresa la condición única para seguirle y ese mismo interrogante, es muy actual para nosotros: ¿Por qué quieres seguirle? ¿Este fin de año, vas a decidir seguirme? ¿Este año que está por comenzar -2012-, vas a decidir seguirme? O quizás ¿has decidido darte unas vacaciones este fin de año? ¿Vas a seguirme porque necesitas algo? O ¿vas a seguirme porque me amas y quieres ser formado como mi discípulo? ¿Cuál será tu respuesta? El Señor a algunos les está preguntando: ¿Me vas a seguir? Y a otros quizás les dice: ¿Por qué me vas a seguir?
Juan 8:31-32, el Señor aquí nos dice cómo podemos ser verdaderos discípulos suyos. Un discípulo es un seguidor de Dios, alguien que ha determinado hacer su voluntad, por lo regular, siempre hemos hecho énfasis en el versículo treinta y dos, pero no habíamos juntado, ambos versículos; es necesario leer más biblia, porque encontramos que este versículo es el resultado de hacer lo otro (Vr. 31); porque la única forma de conocer la verdad, es siendo discípulos del Señor Jesús. Una cosa es ser simpatizante y oidor, y otra es ser gente comprometida con Dios, porque es cuando entendemos que en realidad Dios nos quiere sanar, nos quiere prosperar etc.; algunos no conocen la verdad porque no han determinado ser discípulos del Señor Jesucristo, y aunque llevan tiempo en las cosas de Dios, aún no han recibido la revelación de la verdad, de Dios para su vida.

Cuando determinas entregarte al Señor no es ser simplemente simpatizante, sino que lo que tu escuchas decides aplicarlo en tu vida, como discípulo del Señor Jesucristo y la verdad entonces comienza a ser revelada, y de esa forma, ya no quieres más la mentira del mundo, ni la mentira del pecado, ni le crees más a las mentiras del diablo, es entonces cuando llegas al interrogante: ¿Por qué me perdí tanto tiempo de tu verdad Señor? Entonces es cuando determinas, “quiero ser discípulo de Cristo y no me quiero apartar y aunque los demás se vayan de rumba en esta feria de Cali, yo voy a estar enrumbado pero con el Señor”, “mientras otros se embriaguen con vino yo estaré embriagado con el Espíritu Santo”. Es mejor ser un seguidor del Señor, y dedicarte completamente a Él. Tres cosas debemos tener en la cuenta jóvenes, que tienen que ver con determinar en nuestras vidas con todo nuestro corazón, seguir a Jesús, y no siendo como los fariseos y religiosos, que sólo desagradaban al Señor Jesucristo, porque aunque sabían la Ley, en su vida no pasaba nada; pero tú has de ser amigo(a), del Señor, aquel, aquella, con quien el Señor pueda contar, para bendecir a otros:


1. Asegúrate de amarle con todo el corazón (Vr. 26-27). Si no le amamos más que a cualquier persona o cosa en esta vida, si no estás dispuesto a morir –no significa que tengas que ser clavado en una cruz ¡No! porque eso ya lo hizo Jesucristo-, a todo lo incorrecto en tu vida, morir a aquella persona o alguna cosa que te está estorbando u ocupando el primer lugar en tu corazón, donde debe estar sentado el Señor, porque es Él, quien debe estar sentado en el trono de nuestro corazón; ese lugar no es para un novio(a), ni un esposo(a), tampoco una Empresa, ni tu Universidad, y no quiero decir que todo esto no se aprecie, sino que debes asegurarte que quien ocupa el primer lugar en tu corazón debe ser siempre el Señor Jesús. Ser un discípulo de Jesús demanda obediencia, y ésta, demanda amor.

A Jesús se le presentó un joven rico y le preguntó qué tenía que hacer para heredar el trono de los cielos, porque él cumplía los diez mandamientos, ¿qué más tenía qué hacer? -Quizás hoy día muchos se presentan así- Jesús, le contestó que todas sus propiedades las vendiera y diera ese dinero a los pobres, este joven “se puso muy triste, porque era muy rico” (dice la Escritura Lucas 18:18-23); Jesucristo entonces responde que por eso al reino de los cielos no entrarían los ricos (Vr. 25), no quiere esto decir que debemos ser muy pobres para heredar el cielo, sino que lo enriquezca tu corazón sea el amor por Dios, sea la bendición de ser discípulo del Señor Jesucristo. Porque Él demanda nuestro amor, porque Él ya nos amó primero, porque todo lo que el Señor demanda de nuestra parte, es para nuestro propio beneficio. Probablemente el Señor en ese momento estaba probando el corazón de aquel joven, para ver dónde tenía puesto su corazón. Y tú, ¿cuál es tu Dios? Porque cuando te acercas a Jesús en la decisión de “morir”, encuentras que tú eres tu propio Dios.

Cuando me acerco a la Palabra algo debe cambiar en mi vida, debo dejar mis decisiones a un lado y tomar las decisiones de Dios, porque si en todo momento estoy tomando mis propias decisiones sin tener en cuenta al Señor, eso me está demostrando que yo soy mi propio dios. Cuando Dios te esté pidiendo algo, si verdaderamente le amas, entonces entrégale lo que te pide. Quizás quiera probar tu corazón, como lo hizo con Abraham, quien tuvo que esperar cien años para recibir a su propio hijo; igual en estos días ¿Cuántos han tenido que esperar para alcanzar ese sueño que tanto anhelaban? Y han tenido que esforzarse y ha sido muy duro, pero por fin lo han logrado, para que luego Dios les hable y les pida aquello, que hayan alcanzado; entonces vienen las inconformidades de algunos, porque fue algo que lucharon tanto, al estilo de lo que hizo con Abraham, al pedirle justamente a su hijo tan anhelado –Isaac-; pero Dios, quería probar su corazón, porque Él le había prometido toda una descendencia y grandes naciones.

Quizás tu estés agarrando lo que crees es tuyo, y no le entregas nada a Dios, porque a veces somos tan limitados, que sólo estamos mirando lo que tenemos, cuando el Señor nos está diciendo que le coloquemos a Él, como lo primero en nuestra vida, sólo para darnos algo más grande de lo que tenemos en este momento; sin embargo es necesario tener un corazón limpio y recto, porque la Escritura dice, que entonces Él se despertará por ti y hará en ti morada de Su justicia y que aunque tu principio haya sido pequeño, tu postrer estado será muy grande, porque lo que Dios tiene para ti es algo muy grande, pero Él tiene que probar primero qué hay en tu corazón y cuál es tu dios. Porque no hay nadie que decidiendo amarme por encima de todos sus seres queridos, o cuidando su sexualidad y cuidando mi Presencia en su vida; que no haya de recibir mucho más en este tiempo y en siglo venidero la vida eterna, esto es lo que quiere decir esta Palabra (Lucas 18: 29), jóvenes, que recibirás si decides darle el primer lugar a Dios en tu corazón, que no te sea multiplicado después; porque Dios sólo sabe multiplicar; por eso es necesario que aprendamos a descansar en Él, porque el Señor no se equivoca, quizás a muchos les haya dicho que sus relaciones sentimentales no están de acuerdo a su voluntad, o que no es el tiempo de tomar tal o cual decisión; porque algo ha visto Dios que no te conviene.

Si tú hoy entregas lo que está pidiendo para darle el primer lugar en tu corazón, te acordarás de este día, si Dios no te levantará y tomará lo que tú tienes y te multiplicará, hasta dejarte tan asombrado(a), de lo que Dios comenzará a entregarte, y de esa forma, el año que entra será cuando verás el favor de Dios para tu vida; pero es necesario que decidas a sacar de tu vida todo lo que no es de Dios y decirle que le amas a Él con todas tus fuerzas e invitarle a que venga al trono de tu corazón y se siente en él, porque es lo más importante para ti. Dios sentado en el trono de tu vida, prepárate porque todo lo que tiene para ti, será hermoso, y entonces mandará: “tráiganle a mi hijo(a) lo mejor –universidad, trabajo, idea de negocios o empresas-”; porque Jesús sentado en el trono de tu vida, hará maravillas; por ello debes alabarlo, porque no hay nada más que pensar, aquí no hay nada que perder, pero sí muchísimo que ganar; pero es necesario que le demuestres con hechos que le amas; y si esa es tu decisión grandes cosas vienen para tu vida.


2. Analiza tu vida. (Lucas 14: 28-32). Quizás literalmente hablando nada de esto te acontezca a ti, pero sí estamos construyendo nuestra vida, nuestros sueños, por lo cual estamos librando una batalla muy fuerte, contra el mundo, contra nosotros mismos; y esto es más duro para nosotros los jóvenes, que para los adultos, porque ellos ya aprendieron lecciones de “tantos totazos”, que se dieron; los jóvenes son inexpertos muchas veces, pero no faltos de inteligencia; por tanto, debes abrir tus oídos y escuchar lo que Dios habla a tu corazón; porque por inexpertos que llegues a ser, si escuchas y obedeces la voz de Dios, serás sabio, y te librarás de tanto dolor que otros por no estar en los caminos del Señor han tenido que vivir.

Es momento de ser cuidadosos, incluso muchos notarán que ahora que están en los caminos del Señor, ahora sí aquella persona que antes ni lo determinaba y “que tanto le gustaba”, le comienza a tener en cuenta, pero resulta que justamente esa misma persona, no quiere nada con Dios, debes ser inteligente y apartarte de allí, igualmente, dejar la pornografía y la masturbación, dejar de estar mirando tantas vallas que ofrecen mujeres casi desnudas, igualmente en televisión, y por donde quiera que vayan los jóvenes han de cuidar sus ojos; porque queriendo santificarse hay como “un bombardeo” a su alrededor. Obviamente que cada uno ha de tomar sus propias decisiones, porque la misma Palabra dice: “todo me es lícito, pero no todo me conviene (1a Corintios 6:12), porque justamente en estas fechas, algunos aducen que nada de malo tiene la cabalgata –en la feria de Cali- (cuando de lo que allí se participa es de licor, contiendas y deseos inmundos); entonces la respuesta sería a su vez una pregunta: ¿El Señor Jesucristo estará allí? Entonces, si Él no va a estar allí, ¿qué tenemos que hacer los hijos de Dios en lugares donde Él no va a estar?

Por eso, es necesario que te sientes y analices tu vida, que bueno es este tiempo para que comiences a analizar tu vida, por ejemplo: Qué tenemos y qué nos falta para construir nuestra vida, y reconocer qué tenemos que desechar. Es necesario que nos levantemos en batalla contra el diablo, y analizar ese libro de sueños de este año que ya termina, y buscar por qué no alcanzaste tal o cual meta, etc., y qué te faltó para lograrlo; por lo tanto, hacer esa introspección –mirarnos a nosotros mismos-, para reconocer “qué tengo que revisar en mi vida y qué me está faltando”; porque si Dios nos dijo algo, Él lo cumple porque lo cumple. De igual forma desechar lo que realmente no te sirve para el logro de tus metas y proponerte que en este nuevo año tú irás por todas tus metas, pero es necesario que desde ya, comiences a elaborar tu libro de sueños del próximo año, pero sueña con lo legítimo, busca en Internet –porque también sirve para cosas buenas-, esa universidad donde te gustaría estudiar, esa casa o ese auto, etc., imprímelo y colócalo en tu libro, porque como hijos de Dios, tenemos derecho a soñar y recibir del Señor, sólo cosas buenas; pídele una palabra para cada cosa y pégala allí en aquello que estás soñando. Es tiempo de recapacitar y tomar nuevas decisiones, pídele a Dios te de una palabra para este nuevo año; es importante ordenar, reestructurar tu vida, porque si entiendes que significa que el favor de Dios va a estar contigo, entonces reaccionas y piensas que es tiempo de ordenarte y de vivir para el Señor.


3. No te aferres más a lo que tienes (Lucas 14:33). Es decir, no querer soltar, el mismo Señor Jesús dice que lo pensemos bien, por tanto, si quieres ser en realidad discípulo de Cristo, tendrás que abandonar todo lo que tienes. Muchos creerán que el Señor es injusto, pero quiero recordarte que nada de lo que tienes es tuyo, nada nos pertenece (1o. Crónicas 29: 11-14) “Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos”. Dios nos ha hecho simples administradores; pero de cosas buenas, porque todo lo que viene de Él es bueno (Santiago 1:17); porque de lo Alto, sólo viene “toda buena dádiva y todo don perfecto…del Padre…en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación”. Por eso, cuando Jesús decía “píenselo bien porque para ser mis discípulos tendrán que abandonar todo lo que tienen, y esto significa que debes entregar todo lo que no viene de Dios, o sea aquello que desagrada a Dios y que es tuyo, debes despojarte de eso, y dejar de aferrarte de aquello que estás tomando como tuyo, y que por ser incorrecto, no viene de Dios. Si hay algo que no es nuestro y debemos renunciar es al pecado, la rebeldía, porque eso no es de Dios.

Conclusión. Nosotros lo único que debemos tener es todo lo que venga de Dios y por tanto, será lo bueno, será lo perfecto, porque es tiempo de decidir ser discípulos del Señor Jesucristo. Hay jóvenes que se han acostumbrado a su pecado, y lo más insólito es que argumentan que “ese es el aguijón en mi carne”; cuando en realidad lo que debemos es entender que Dios nos ha hecho libres es para vivir en su gracia y hacer lo correcto. Somos libres para disfrutar los favores de Dios. Es tiempo de quitar de tu corazón todo aquello que no es de Dios, incluso tus propias determinaciones, porque si en realidad has decidido amar y seguir a Jesús, es necesario que te prepares para esas grandes conquistas que Dios te está preparando.

“¿Con el Rey o con los cerdos?”


Texto bíblico. Lucas 15:11-20
 Qué prefieres, ¿Con el Rey, que es Dios; o con los cerdos, que es el pecado?, obviamente con el Rey; esta historia que nos habla de un padre con dos hijos, uno de los cuales -el menor-, le pidió su parte de su herencia y recordemos que la herencia no se entrega en vida de la persona, y este pedido prácticamente era como desear que ya el padre estuviera muerto; el padre entonces repartió sus bienes entre sus ds hijos, y el menor tomó su herencia –que para nosotros representan las bendiciones de Dios-, y se fue, aunque ni era el tiempo para ello, ni estaba con la motivación correcta, y empezó a vivir su vida de cualquier manera, la desperdició entre prostitutas y sus caprichos, hasta el punto que se quedó sin un céntimo de todo lo que el padre le había dado, es decir, acabó con la herencia que le habían entregado.
Al leer en el versículo catorce, nos damos cuenta que al tiempo que este joven desperdicia su herencia, el país al cual se había ido, entró en una grave crisis financiera; en este sentido Dios me mostraba que esto equivalía aquellos que se asisten al templo solamente buscando un favor especial de Dios, y al recibir esa bendición, simplemente se apartan del Padre Dios y lo dejan, en ocasiones por un empleo que han conseguido y piensan que les va a durar toda la vida, o que ese dinero, o que una novia, o ese matrimonio, que esas bendiciones les va durar para siempre y se olvidan que Dios es la fuente de toda bendición y al no contar con Él, ni les va a durar y seguramente no les va a ir muy bien. Dios nos muestra que aquellos jóvenes que se apartan de Él y lo dejan, su estado llega a ser peor que el primero (Lucas 11:24-26). La enseñanza en este día es:
1. Tú tienes una herencia –la cual es eterna-. Quizás algunos no lo crean porque viven en mucha escasez, o quizás porque viven solos; pero en realidad tenemos un Papá, que es Dios, y que es un Rey, que ha reservado para nosotros sus -hijos-, una herencia. La pregunta sería: ¿Qué haces tú con la herencia? ¿Lo mismo que hizo este hijo pródigo que se gastó todo? O ¿Has seguido con tu Papá Dios y disfrutas de las bendiciones diarias que Él te da y estás dispuesto a que cuando venga el Señor Jesús por segunda vez, puedas vivir de esa herencia eterna en los cielos? Porque tu cielo comienza aquí en la tierra. Aquel hijo pródigo, al verse sin nada va en busca de empleo, pero lo único que consiguió fue cuidar cerdos, y esto nos demuestra que su estado posterior, fue peor que el primero; así que este joven pudo probar de qué se trataba estar primero con el rey (su padre y su casa) y también con los cerdos; porque en su casa, había podido disfrutar de los banquetes que su papá ofrecía, y de todo el amor que su papá le daba, como así mismo de toda su herencia genética (la cual es de forma y de carácter), y que este joven no la entendía; pero el contraste era terrible, ahora ya no estaba en aquellos banquetes, ahora estaba prácticamente alimentándose de la “aguamasa” de los cerdos -postrer estado-; que es a lo cual equivale el pecado, ejemplo: la fornicación, que para aquellos que se dejan llevar por esto, les representa en el comienzo un banquete delicioso, pero después se convierte en una desgracia para la persona.
Este joven, no entendió que su herencia no podía malgastarla y que era un hijo muy amado por el padre, y abusó de su posición de hijo, para robarse una herencia y con ello, deshonró a su propio padre. Muchos jóvenes se ven con esa actitud, se apartan del Señor, se cansan de vivir bien con Dios, y cuando menos piensan ya su vida ha sido completamente derrochada y está ligado al mundo, y al pecado, y es cuando el diablo empieza a condenarles, y así el enemigo les hará ver que nunca podrán volver a estar como antes; así mismo este hijo pródigo se sentía tan mal, pero justamente esa posición de estar en esa situación, le hizo volver en sí. Muchos hoy día hasta que no caen en una situación similar y tan terrible, no reaccionan para entender que ya no pueden seguir así; ya no tienen para que seguir con ese pecado, o con tantas deudas, o con esa relación pecaminosa, y todo por causa de una mala decisión; y es entonces cuando entienden que tienen que volver al Padre; cuando no había necesidad de haberse apartado ni de tomar un riesgo innecesario, porque ¿quién le garantiza que no muera en ese estado? Hoy para algunos, esta puede ser esa segunda oportunidad que Dios les brinda, similar a lo ocurrido con ese hijo pródigo, quien al reaccionar, comienza a ensayar su discurso, qué le iba a decir a su padre.
2. Tú eres Su hijo. Esto te debe llevar a reaccionar que aunque te hayas ido a malgastar todas las bendiciones (la herencia) que Dios te dio, no por ello no puedes volver a la casa de Papá Dios, y que en caso de hacerlo vendrás como un siervo, porque eso no es gracia, sino que el diablo utiliza todo eso escudado en la Ley, para condenar a un hijo de Dios que ha fallado y hacerle sentir que ahora será como un siervo, cuando Dios sí te acepta por su gracia, que es un favor inmerecido y no te ve como siervo, sino como su propio hijo.
Este hijo pródigo al recapacitar sobre su situación decide regresar al padre, y cuando éste lo ve a lo lejos, lo reconoce, y seguramente su porte no era el de antes, ahora con su ropa raída y sucia, sin dinero y con un mal olor, no obstante, el padre sale corriendo a su hijo y lo abrazo, lo besa. Así hoy, el Señor está reconociendo a muchos que quizás igualmente habían caído y se habían apartado de Él. El joven le dice su discurso que había preparado, porque no había entendido que era un hijo. Es de imaginarse lo avergonzado que se sentiría después cuando su padre en lugar de darle una reprimenda, a cambio ordenaba vestirlo con lo mejor, y devolverle el esplendor que tenía antes de partir, haciéndole colocar su anillo para restaurarlo en su condición de hijo, cuando realmente él sabía que no lo merecía; así es Dios con aquellos que deciden volver, porque los ama y recibe de pura gracia.
Dios tiene para cada uno lo que le pertenece. Si este es tu caso, valora esa gracia de Dios en tu vida, y así nunca más volverás a pecar, porque vas a entender que tú eres hijo y que el Señor te ama, y que Dios no te quiere ver en ese estado, porque te ama. El hijo mayor -de esta parábola-, tampoco había entendido que era hijo, porque al ver semejante recibimiento, le reclamó duramente al padre, sin embargo, la respuesta del padre ante este reclamo no fue dura, sino que con amor le hizo ver que todo lo que tenía también a él, como su hijo fiel, era de él, le pertenecía., y este muchacho no se había dado cuento de ello; por esto, si vemos cómo es recibido un hijo pródigo, no envidiemos a nadie. Lo que Dios tiene para ti, es solamente tuyo, porque no eres su siervo, sino su hijo.
Conclusión. Ninguno mereceríamos estar delante de Dios, pero Él por su pura gracia nos recibe y nos da de su amor, y por ello, debemos adorar a nuestro Padre, agradecerle porque nos ha dado una herencia especial y es eterna y no necesitamos pedirle, porque Él lo hace y tenemos su “ADN espiritual”, y no debemos buscarle nunca por interés, y no preferir otras cosas por encima de Él. Hoy Dios quiere recordarte que tú eres su hijo y mereces todo lo que el Señor tiene para ti, porque Él no te condena, y no debes creerle al diablo, sino lo que Dios te dice a ti en este día. ¡Vuelve a casa!, porque Dios te espera con los brazos abiertos